…a reflejar mi pensamiento en este
espejo…..
Café de Roma 15h 55’ viernes catorce del actual año.
En ala derecha del café, dejando atrás el
bullicio callejero, refugiado en el vértice del ángulo recto que forman los
tabiques perpendiculares, apoyo mi espalda sobre la desnuda pared. Frente a mis
ojos, nueve mesas desiertas de humanidad, vestidas de menú, acompañadas de
frías sillas en formación desordenadas.
El interior del local, en forma de
sartén, llena de silencio mi estancia hasta el confín donde desemboca el
pasillo que vomita su claridad en la calle mayor. Primero uno, luego
otro; unas manos que adelantan el móvil de cuatro ruedas; detrás, otras manos,
arrastrando el plagiado, idéntico, carricoche de bebé, ensombrecen el tragaluz
de entrada al local.
Al llegar a mi altura, roto el silencio
que inundaba mi soledad escogida, dos jóvenes mamás, rozando la añada
treintena, acomodan sus jaguars en línea recta en mi vértice, frente a mis
ojos, queda la mami morena que, al despojarse de su abrigo, sin esfuerzo, deja
bajo su vestimenta el dibujo y la fortaleza de sus pechos.
Sin disimulo, como el sediento que bebe
su agua en la canícula veraniega, la morenita de mi dibujo, desabrocha con su
mano derecha tres botoncitos de su
camisola color burdeos, dejando al descubierto el valle divisorio de sus pechos
y un mini sujetador negro soportando su base la trémula carne de sus pechos,
mientras su brazo izquierdo acuna al inquieto bebé, sin llanto y sin protesta,
que busca con sus abiertos ojazos el maná de su mamá.
Los ágiles dedos de la mami, desenfunda
de su negro sujetador un exuberante pecho níveo, formando su carne una hermosa
copa destacando, sobre la blancura, su sombreada aureola y la tetilla erecta de
su pezón.
Por la línea de separación de su
vertiginoso valle, asoma la carne tensa de su ubre izquierda pendiendo en el
espacio, como señal de ataque el bebé se amorra a la teta, chupeteando con
seguida destreza el botón ennegrecido de la mama, mientras la mami aprieta su
pecho con dos dedos para facilitar a su bebé el caliente alimento de su leche.
La jovencita me mira sin agravio,
sonriendo.
La miro sin lascivia, maravillado.
Observo, descaradamente, la
circunferencia y forma de su pecho, sin lujuria.
Llego a mi libro; sin concentración en la
lectura, a los pocos segundos vuelvo a observar; vuelve a sonreírme.
Contemplo al bebé como lametea el pezón,
comiéndose sin dientes la carne de su mami.
De reojo, se que ella igualmente me está
observando. Alzo la vista y nuestros ojos sorprenden la mirada de ambos.
Me sonríe. Aprieta su teta, como
escurriendo el paño. Sus dos dedos separan la boquita del bebé del perfecto
embudo de su tetilla, al tiempo que enfoca a mis ojos su aureola y la tetina
erecta, saliente, de su pezón chupeteado.

El bebé gime. La mami, sin dejar de
mirarme (la otra jovencita desarrollaba la misma función, pero sin enfoque a mi,
pues su figura quedaba resguardada por una línea perpendicular de su ángulo)
construye la misma operación despejando su pecho derecho. El bebé se aferra
bribón a su mama. Los ojos de la mami se cruzan con mis ojos, sonriente y,
ahora sí, siento un leve cosquilleo en mi entrepierna.
Que hermosa y tierna estampa.
Acabada la función, a mami acomoda la
cabecita del bebé sobre su hombro derecho. A los pocos minutos, el bebé
descansa en su jaguar, satisfecho, adormecido.
La mami cambia de silla, me ofrece su
espalda. El jersey color pistacho, subido más allá de su cintura, deja al
descubierto su desnudez hasta la frontera donde la espalda pierde su nombre, su
desnuda carne reclama mil caricias. Una fina tela negra de encajes y cinta, en
forma de tirachinas, braguita negra en juego con sujetador, asoma, sin cubrir,
la rendija abierta de su culito.
La serpiente de mi entrepierna despereza
su siesta ante el retablo que me regala la joven mami.
Que me impulsa a reflejar mi estancia en
el café en este espejo.
Me impulsa el brillante destello como
estampa navideña?
Me impulsa la ascua de su desnudez
avivando mi fogata?
Este blog promete, Holden:
ResponderEliminarVoy a visitarte cada día a ver como vas evolucionando, es muy bonito de entrada y hay que publicar y dedicarle un poco de tiempo y así poco a pocos te dará unas alegrías inmensas, te sorprenderás cuando veas que no estás solo en este mundo virtual.
Un abrazo y adelante, Mª Trinidad.
Hola Manuel, acabo de pone tu blog y tu enlace a mi blog, y queda monísimo, espero que te guste como ha quedado, y clicas a Impulsos y verás como te aparece, y me parece bién el nombre nuevo que le vas a poner, de verdad, no quieres que me pase por tu casa?...
ResponderEliminarUn cordial saludo.