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sábado, 23 de febrero de 2013

POEMA EN BLANCO



Tras el resguardo frío del cristal revelo el cortinaje deslumbrando la penumbra del hogar.



El paisaje, verde ayer, más allá de los cables estremecidos ante la frescura del día, se guarece bajo el manto almidonado en nieve.



Un fino manto en cellisca, desvela, en lenta agonía, la adormecida ciudad.



Tras los cristales, aparecen manos infantes, alborotando transparentes visillos.




El cercano Turó, de mi infancia y juventud, luce su cerro verdoso, durmiendo el piñar entre el susurro del viento, agujas de pino alfombrando su ira. 




Más allá, abandonando laderas de acuarelas, despierta la serranía vistiendo sus enaguas de blanca nieve, como doncella en su boda.



Una corriente de luz, desvela mi ensueño tras el cristal, desertando mi pensamiento el poema vestido de blanco.