Finalizado la
jornada laboral, en aquellos años a las 15horas, la pereza de coger el tranvía,
el bus o el metro, hacía que encaminara mis pasos hacía el ocio más variopinto
que ofrecía la Barcelona de finales de los sesenta.
Una de las
rutas, como ahora les llaman, sin guía, consistía en atravesar la calle Pelayo,
descender por las calles Jovellanos, Ramelleres, hasta la calle Xuclá y
refugiarme, en hora de comer, en el restaurante Los Toreros. No porque formara
parte de ninguna peña taurina y me gusten los toros, y sí, por el llamamiento
de su entrada e interior. Un interior decorado con fotos de nostalgia en blanco
y negro.
Sobre las 5 de
la tarde, hora taurina por antonomasia, abandonaba el espectáculo visual
taurino, cruzaba las Ramblas, sin regateo de guiris en esos años ni estafadores
de bolitas, saludaba a la simpática dependienta de la tienda de modas Felgar (una
mujer que con seguridad me doblaba la edad, nunca supe si esperaba a alguien,
apostada en la puerta de entrada a la tienda, pero era de esas mujeres en que
los cuarenta, les hace más bellas), esquina Ramblas con calle Canuda.
En días
alternativos me entretenía más tiempo en la librería Cervantes/Canuda que en el
Palau Savassona.
Hoy día la
tienda Felgar, como la librería Canuda, no existen.
Isak Andic, un
turco llegado a Barcelona en el año 1968, año de mi luz laboral ( buffff, 46
años de labor, ya, en misma empresa, caramba, caramba) modifica esa esquina
ramblera con la construcción de un nuevo Mango, su buque insignia. Mango, el
buque insignia de Isak Andic. Una macro tienda futura.
La librería
Cervantes/Canuda, conocida, sin el apellido del creador del quijotesco, como
Canuda, fue fundada un 14 de Abril de 1931, proclamación de la Segunda
Republica Española.
La librería
Canuda, permitidme decirlo, forma parte de mi vida, para bien y para mal. Para
bien porque solía comprar libros de viejo. Para mal, porque no puedo borrarme
de mi cerebro que fue, en la librería Canuda, donde realicé mi primer y único
robo en mis 61 años de vida. A pesar de la férrea vigilancia de sus “viejos” dependientes,
aquella fría mañana, en un tris tras que no sé de donde me salió, agazapé
“Nada” de Carmen Laforet bajo mi pantalón, rozando mi bragueta, bajo el jersey
de cuello cisne negro. Me mantuve unos minutos por si algún espejo retrovisor
visual hubiera captado mi hurto. Al poco, con más miedo en mis piernas que en
mi cabeza, enderecé el angosto pasillo del local, mi vi en la calle, azotado
por la bocanada de viento, me refugié en la entrada de carruajes del Palau
Savassona, descubriéndolo.
El Palau
Savassona se construyó en 1796 por Josep Francesc Ferrer de Llupiá, barón de
Savassona. En el año 1906 se formó como sede del Ateneu Barcelonés,
anteriormente conocido como Ateneu Catalá. El arquiteco fue Josep Gumá ayudado
por un estudiante prometedor, colaborador de Gaudí, me refiero al olvidado y
excelente arquitecto Josep Mª Jujol que, curiosamente, hoy día, sin saberlo en
aquellos años de mis rutas, tengo a una de sus obras como vecino, la
desconocida, para muchos, Casa Sansalvador, en el barrio del Coll/Carmel.
El Ateneu
Barcelonés, fue uno de mis cobijos, mi amparo solitario disfrutando de su
bosque, su jardín. De las salas de lectura, del silencio donde las barritas de
luz manifestaban el shus shus inconfundible de toda biblioteca como tal.
Una de mis
salas preferida de lectura fue la Josep Mª de Sagarra.
Josep Mª de Sagarra
había formado parte en diferentes juntas del Ateneu sin llegar a presidirlo,
como su padre, Ferrán de Sagarra que presidió el Ateneu entre 1930 y 1932.
La familia
Sagarra i de Siscar fueron vecinos de barrio, calles Mercaders y Montcada, con
la familia Ferrer de Llupiá barón del Palau de Savassona, actualmente Ateneu
Barcelonés.
La música,
entre otras muchas actividades, tuvo y tiene, un componente importante en el Ateneu.
El 14 de Marzo
de 1924, Igor Stravinski visitó el Ateneu, dando un recital al piano junto a la
soprano Mercé Plantada, otra vecina ilustre de los citados, pues vivió en la
calle Moles, entre Vía Laietana y Portal del Ángel, muy cerca de la calle
Condal.



Hombre por fin, hablas....!!!
ResponderEliminarNo seas así y escribe más amenudo, es muy bonito,muchas gracias.
Hola Mª Trinidad.
EliminarYa sabes donde voy reflejando mi voz escrita, en ese otro muro tan compartido.
Me gusta escribir, también lo sabes. Parece que las vacaciones, la jornada intensiva laboral, me facilitan estos momentos de ocio y expansión para estar aquí.
Lo cierto es que no acaba de convencerme como quedó la nueva entrada. Esas rayas horizontales subrayando el texo y el mismo texto blanquecino. Debe ser por mi inexperiencia. Me satisface más las letras dejadas se mantuvieran en el fondo negro, como las entradas antiguas. Desconozco si hay arreglo o toqué alguna tecla que no debí.
En cualquier caso, gracias por estar aquí, Mª Trinidad.
Qué paseo tan hermoso, nostálgico y tan reconocible en mis recuerdos, la añoranza de esa Barcelona en la que no desembarcaban 30.000 guiris de golpe en la Rambla.
ResponderEliminarAunque soy madrileña de nacimiento, soy barcelonesa de corazón ya que he pasado 36 años de mi vida en ella.
Uf, tantos años en la misma empresa, me parece increíble. Soy medio nómada, he cambiado de vivienda miles de veces, de ciudad más de diez, de profesión unas cuantas, y sólo me llevas un año de ventaja.
Un beso desde Madrid,
¿Qué tal estas? Me alegra que hayas vuelto a asomarte por la blogosfera.
¡¡ Tesa¡¡ Verdadera sorpresa, cierto; el ver tus letras y tu saludo.
EliminarCuando dices que has pasado 36 años de tu vida en ella, en Barcelona, ¿quieres decir que ya no resides en la ciudad Condal?.
No sé si es un milagro, pues no creo en ellos, pero sí que hoy día, para no emplear otra palabra, es un milagro permanecer 46 años en la misma empresa. Se escribe pronto, 46, pero son varios mundos,laborales, en esos 46 años.
Deduzco, llegada a ésta línea y eliminando mis letras más arriba, que ahora estás en Madrid ¿no?
Tal como digo a Mª Trinidad, no dispongo del tiempo, me gusta recrearme en las letras, antes de crear nueva entrada, y esto es lo que me priva de estar más amenudo por este espejo. Intentaré el regreso.
Si leíste la respuesta a Mª Trinidad, igual te digo, no convencido de esas rayas horizontales.
Existen, en cada uno de nosotros, muchas historias, rutas les llaman ahora, esos hermosos paseos nostálgicos.
La falta de tiempo hace que, de vez en cuando, me deje ver y escribir pequeños comentarios en facebook.
Pasearé por tu blog, para admirarte un poco más, esas letras, esas fotos. A ti misma.
Mi beso en tu beso.